Los datos que proporcionó la sonda Deep Impact, que lanzó un proyectil contra el cometa 9P/Tempel 1 hace más de tres años, ofrecen datos que podrían explicar por qué determinados cometas protagonizan estallidos como el del cometa 17/P Holmes en 2007.

Fuente: Sky and Telescope.

La sonda Deep Impact lanzó una bala de cobre de 400 kg sobre el núcleo del cometa 9P/Tempel 1 en 2005, con el fin de estudiar su composición y estructura. Como consecuencia del impacto, surgió un gigantesco penacho de polvo y vapor de agua.

Se estima que el impacto liberó unas 200.000 toneladas de material, aproximadamente 100 veces más de lo que se esperaba por los cálculos. Esto implica que el núcleo del Tempel 1 es menos consistente y más poroso, y que se mantiene unido sólamente por la gravedad y no por las fuerzas de cohesión de su material.

Es más, el impacto podría haber penetrado hasta una capa de agua congelada de hielo no cristalino. Este tipo de hielo es lo que los teóricos esperan encontrar en los cometas que se agregaron a temperaturas de menos de -125º C. El hielo amorfo se convierte rápidamente en hielo cristalino cuando se expone al espacio, proceso que libera una gran cantidad de calor al espacio en el proceso. Este tipo de reacción en cadena podría suponer la clave de los dramáticos estallidos que determinados cometas llegan a protagonizar, como el cometa Holmes (cuyo último estallido fue descubierto por el aficionado J. A. Henríquez) y el McNaught hicieron en 2007.

Esta entrada fue publicada el Friday, December 26th, 2008 at 10:51 y se encuentra archivada en la categoría de Pequeños cuerpos, Sistema solar. Puedes seguir los comentarios a esta entrada por medio de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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