Investigaciones realizadas a principios de los años 90 del siglo pasado revelan que la exposición a la radiación de baja intensidad podría provocar destrucción celular y que, en los humanos, afectaría directamente al sistema nervioso central, produciendo transtornos de índole psiquiátrica.

Fuente: Revista Science , volumen 257, 24 de julio de 1992.

Nota aclaratoria, 1 de junio de 2010. Por radiactividad se entiende aquella radiación que tiene efectos ionizantes, que puede ser o no electromagnética. Sin embargo, las radiaciones de los móviles, que sí son electromagnéticas, no son ionizantes, dada su baja energía, por lo que no entran en la categoría de la radiactividad ni tienen nada que ver con esta noticia.

 

El radio de 30 km de “zona prohibida” en torno a la planta atómica de Chernóbil sirve como un soberbio recordatorio del peor accidente nuclear del mundo. Pero la bióloga de la antigua Unión Soviética, Nadejda Gulaya del Instituto de Bioquímica de Kiev, estuvo realizando estudios que ofrecen pruebas sorprendentes de las repercusiones del accidente de Chernobil. Detectó que la exposición prolongada a la radiactividad que se desprendió del accidente de 1986, había causado “daños a las membranas celulares en animales y humanos”.

Gulaya estuvo, en 1991, comparando los tejidos de animales, como visones, cerdos y roedores que habitaban el área de Chernóbil con aquellos de otras partes de Ucrania. Su conclusión fue que “la exposición a la radiación había provocado, en muchos casos, alteraciones de los fosfolípidos de las membranas”. Estos cambios, dijo, eran similares a aquellos que alteran el metabolismo celular que siguen a la exposición a la oxidación por radicales libres.

Gulaya también obtuvo datos de estudios en humanos. Así,  mantuvo haber encontrado alteraciones similares en las neuronas de personas que habían muerto desde que estuvieran expuestas a la radiación de Chernóbil; lo que la lleva a especular con que los frecuentes desórdenes psiquiátricos encontrados entre los antiguos vecinos de la central podrían no haber sido causados con la tensión mental o la “radiofobia”, sino que podrían ser realmente debidos a daños en el sistema nervioso central.

Jacques Coppey, del Instituto Curie de París también manifestó que las dosis de radiación de baja intensidad podría provocar peroxidación de los fosfolípidos y, por lo tanto, daños celulares.

Los efectos parecen mantenerse en la actualidad

Como nota adicional, diremos que el último número de la revista Quo (abril, 2011) publica que, en las aves que habitan las inmediaciones de la destruída central de Chernóbil, se ha detectado que el tamaño de su cerebro se ha reducido en torno al 5%, lo que les podría estar dificultando la supervivencia, especialmente a las crías, que mueren en el primer año. Y ello, a pesar de que ya han transcurrido 25 años desde que sucediera el accidente y las dosis de radiación son más bajas. Todo ello, según un estudio de Thimoty Mousseau, de la Universidad de Carolina del Sur, EEUU.

21 operarios de Fukushima ya sufren alteraciones genéticas

(Actualizado el 3 de abril de 2011, fuente, El País, edición impresa)

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó ayer de que “21 trabajadores de la central de Fukusima han recibido una dosis de radiación superior a 100 milisieverts “, por lo que, según los expertos, están ya sufriendo alteraciones genéticas que podrían desencadenar el desarrollo de enfermedades cancerígenas.  Estas personas tendrán que ser estudiadas durante décadas para mejorar el conocimiento de cómo las dosis bajas de radiación provocan alteraciones en el cuerpo humano, según manifiesta en profesor Francesc Barquiero, biólogo y experto internacional en radiobiología que colabora con el OIEA y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Según informa El País, “tras recibir una dosis de 100 milisieverts,  el organismo multiplica [el ritmo de alteraciones genéticas] por cinco”, produciendo entre cinco y diez alteraciones cada 2.000 células, que sufrirán los desajustes que propician la aparición del cáncer. “No pueden descartarse otros efectos todavía desconocidos de la exposición a bajas dosis de radiactividad”.

Enlaces para saber más

Los efectos de la radiación sobre la salud de las personas
(Blog: Salud publica y algo más, 16 de marzo de 2011).

Radioactividad
(Blog: La pizarra de Yuri, 27 de marzo de 2011).

lnformación sobre radiactividad en Japón
(Green Action Japan, 24 de marzo de 2011).

Fukushima: Mediciones de la radiación en el suelo soprendentemente altas.
(En Elsegundoluz, 25 de marzo de 2011).

El plutonio es cancerígeno
(Carta de FERNANDO RODRIGO CENCILLO (Director del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de CC OO) en El País, edición impresa, el 4 de abril de 2011).

La batalla de Chernóbil
(Documental emitido por RTVE. Se confirmarían estos y otros efectos de la radiación sobre la salud de las personas. Entrevistas inéditas a los “limpiadores” y mineros que trabajaron en los intentos de limpieza de la zona afectada)

Informes sobre la catástrofe de Chernóbil
(Comité de las Naciones Unidas sobre los efectos de la Radiación Atómica, UNSCEAR)

Esta entrada fue publicada el Saturday, April 2nd, 2011 at 12:04 y se encuentra archivada en la categoría de Radiofísica. Puedes seguir los comentarios a esta entrada por medio de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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