Mi trabajo como divulgador científico me lleva por una gran cantidad de colegios y centro educativos por gran parte de España. Me gusta hablar de ciencia con todo el mundo. Con los niños, con los maestros, con el personal no docente  y, como no, con los padres.
Gracias a ello he podido observar que hay una intensa actividad de promoción de las denominadas terapias alternativas en los centros educativos, incluso en las universidades. Esta promoción se lleva a cabo no solo con el personal de los centros, sino que se hace incluso con los alumnos.
Tengo también la inmensa suerte de enseñar ciencia y didáctica de la ciencia en el Grado de Magisterio de una universidad privada de Madrid. En mis clases trato de que mis alumnos aprendan no sólo contenidos (algo fundamental, por otro lado), sino que también aprendan a pensar de forma crítica, evaluándolos también en este sentido.
Mi esperanza es que todos ellos rechacen estas falsas terapias, convencidos de que sólo podemos superar la enfermedad mediante prácticas basadas en la evidencia.
En una de las actividades de evaluación he decido hablarles de casos reales de niñas y niños que han sufrido lesiones, que han enfermado o que incluso han muerto porque los adultos a su cargo no han querido seguir la medicina. Las terapias alternativas no sólo son incapaces de curar, sino que también matan. Homeopatía, reiki, flores de Bach, acupuntura… existen innumerables prácticas que no han logrado demostrar una eficacia superior a la del efecto placebo. Por eso se consideran alternativas, y nunca medicina.

La lista de enlaces que muestro a continuación no es un numerus clausus. Desgraciadamente es sólo la punta del iceberg. La mayoría de casos de muertes de personas por las terapias alternativas caen en el silencio, quizá por la vergüenza de los familiares a ser señalados por su ignorancia. Debemos animar a estas personas, víctimas fatales, en definitiva, a hacer públicos sus casos, para ayudar a los demás a no caer en los mismos errores que cayeron ellos.

Por último, un enlace que invita a la reflexión. No fue una menor de edad, pero me gustaría compartirlo con vosotros.

La terapia Gerson, el cáncer y el drama de Jessica Ainscough.

Prof. Jorge A. Vázquez

 

Esta entrada fue publicada el Tuesday, December 22nd, 2015 at 15:08 y se encuentra archivada en la categoría de Comunicación de la ciencia, Mala ciencia. Puedes seguir los comentarios a esta entrada por medio de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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