Jorge A. Vázquez Parra

En el suplemento Babelia, de la edición de ayer sábado 28 de abril de El País, aparecía un artículo, firmado por Isidoro Reguera, que reflexionaba sobre la comunicación del pensamiento. Creo que muchas de las cuestiones relacionadas con la divulgación de la Filosofía se pueden aplicar, perfectamente, a la comunicación de la Ciencia. Por eso queremos abrir la nueva etapa de El Segundo Luz con este pequeño comentario.

Justo bajo el título ¿Acaso cura la historia de la medicina? aparece la primera reflexión: divulgar el pensamiento no es vulgarizarlo sino hablar comprensiblemente. Reguera abre con las afirmaciones de Mario Vargas Llosa sobre que la cultura ya no es posible en nuestra época [porque] se ha banalizado y empobrecido al democratizarla. El autor opina que el momento de la Gran Cultura, die Kultur ya pasó.

Con referencias a herramientas de divulgación modernas (mangas, cómics, podcasts), parece ser que se está empezando a hacerla más cercana al público. Para Reguero, vulgarizar la Filosofía sería dejarla en manos de los académicos, alejados del mundo real, algunos no sienten por el ningún interés, otros lo observan desde una perspectiva iluminada.

Creo que ya nadie discute que la Ciencia debe ser divulgada al gran público. Al igual que nos suena mal la arrogancia de Vargas Llosa, también nos chirría la actitud de los científicos que se niegan a comunicar, o la de las revistas especializadas que aprovechan su situación de dominio para lucrarse exageradamente interrumpiendo el flujo natural de información y conocimientos. Se debe comunicar la Ciencia, no sólo pensando de forma egoísta, para poder atraer mayor financiación, tan mal repartida en nuestro país, sino para que la sociedad pueda beneficiarse de esos avances técnicos y científicos, para mejorarla. Desde la Teoría de la Comunicación (1948) de Claude E. Shannon es sabido que, para obtener una mayor comunicación, es necesario reducir el volumen de información. Pero no por ello debemos caer en la vulgarización de la Ciencia. El peligro es aquí, creo, muy distinto del caso de los filósofos. La Ciencia se vulgariza cuando desaparece el contenido o cuando se mezcla con la pseudociencia. Ejemplos de ambas situaciones los encontramos en publicaciones impresas de gran tirada o en blogs y páginas web demasiado vacías.

Divulgar sin vulgarizar, sino haciendo la Ciencia comprensible. Solamente los mejores comunicadores son capaces de ello.

 


Esta entrada fue publicada el Sunday, April 29th, 2012 at 13:14 y se encuentra archivada en la categoría de Comunicación de la ciencia. Puedes seguir los comentarios a esta entrada por medio de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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