Estos días se ha publicado un impresionante video, que podemos ver más abajo, al final de este post, que recoge los lanzamientos de todos los transbordadores espaciales de la NASA: El Columbia, el Challenger, el Discovery, el Endeavour y el Atlantis. El video, que muestra los casi cuatro primeros minutos de cada uno de los vuelos, está muy conseguido. Observándolos atentamente, se puede aprender mucho sobre la historia de uno de los principales hitos de la astronáutica.

Nos hemos detenido, cómo no, en los momentos más trágicos, puesto que son, probablemente, los que más fácilmente se graban en la memoria. Concretamente, no hemos podido dejar de pensar en los vuelos STS-51L (28 de enero de 1986) y el STS-107 (destruido en la reentrada a la atmósfera el 1 de febrero de 2003).

challenger tripulacion

La tripulación del último vuelo del Challenger

 

El Challenger explosionó a los 73 segundos del despegue cuando se encontraba a 28 kilómetros de altura, debido a problemas relacionados con la junta de uno de los cohetes de combustible sólido (SRB) con el tanque externo de hidrógeno (ET). Los espectadores que asistieron al lanzamiento, entre ellos el presidente Reagan, asistieron atónitos a la visión. Inmediatamente después de la explosión los dos SRB salieron impulsados en direcciones opuestas, añadiendo un toque dantesco, como se pueden contemplar en el video. Toda la tripulación pereció en el accidente. La presión y los recortes de presupuesto hicieron que se relajaran las precauciones necesarias para una operación tan delicada como es la puesta en órbita de personas.

tripulacion comlumbia

La tripulación del último vuelo del Columbia. Podemos ver las características placas cerámicas negras en el ataque de las alas.

 

El Columbia sufrió un destino diferente, ya que se destruyó en la reentrada, al no resistir el calor debido a la fricción del vehículo con la atmósfera terrestre. Un objeto que se encuentre en la órbita terrestre, si reduce su altura aumenta su velocidad, siguiendo la tercera ley de Kepler. Por ese motivo el regreso de los vehículos espaciales a la Tierra es uno de los momentos más peligrosos de toda misión. Los transbordadores tenían una serie de placas cerámicas que resistían el calor generado, con la mala suerte de que las del último vuelo del Columbia se dañaron durante el proceso del despegue, al desprenderse pedazos de la espuma aislante del tanque de hidrógeno, que golpearon y dañaron la protección de la panza del transbordador. Toda la tripulación pereció en el accidente.

Si no sabemos dónde buscar, podemos distinguir los lanzamientos del Columbia en el video de dos formas diferentes: por el ataque de las alas, con dos triángulos negros muy característicos, debidos a una protección térmica que le instalaron por desconocimiento de cómo se comportarían las alas en la reentrada. En varias misiones, también podemos distinguir al Columbia por el extremo de la cola. En enero de 1986 se instaló un sensor de temperatura por infrarrojos, el SILTS, además de una gran cantidad de placas cerámicas negras adicionales, precisamente para la misión inmediatamente anterior a la última del Challenger. Aunque el instrumento se retiró unos años después, la vaina vacía se quedó en su sitio, al igual que las placas cerámicas de refuerzo.

 

los transbordadores espaciales

Localización de los últimos vuelos del Challenger y del Columbia en el video.

 

 

Agradecimientos

Daniel Marín, por las aclaraciones en relación con la nomenclatura de las misiones del transbordador espacial.

Esta entrada fue publicada el Tuesday, July 10th, 2012 at 00:40 y se encuentra archivada en la categoría de Astronautica, Tecnología. Puedes seguir los comentarios a esta entrada por medio de RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

Los comentarios se han cerrado.

  •  

     

  •  

     

  •  

     

     

     

  • Etiquetas

  •  

     

  • Archivo de publicaciones

  •  

     

  •  

     

  • Mapa del sitio

  • ?>